
¿Quién es el autor de estos versos inéditos descubiertos recientemente? ¿Una alumna? ¿Un profesor? ¿Una madre de alumno? ¿Una ganadora del premio de la crítica? No, el autor o autora de estos versos o versas, es una máquina o un máquino:
el generador de poesía barata. Un bot en javascript genera versos sin parar combinando palabras tópicas. Sólo tienes que pulsar F5 y te escribirá una nueva ristra de versos (lo más parecido que he encontrado a la escritura de algunos autores). La sorna de
la página no acaba con la poesía, presenta más generadores, incluido uno de pintura abstracta graciosísimo que crea el cuadro, su título, su autor con pequeña biografía y una crítica de esas "profundas".

Y es que las nuevas máquinas de escribir -esas que te escriben libros de autores fallecidos, las que te terminan el libro que el cadáver no puede concluir...-, esas, no sólo están al alcance de las grandes editoriales, por fin, el escritor de a pie, la escritora de a mano, pueden también tener su esclavo escritor que les limite fatigas.
Arriba vemos el
generador de ideas. Una rueda múltiple como el tambor de un revólver nos mezcla azarosamente tres conceptos para ofrecernos lo que nuestra mente no es capaz de hacer: tener suerte. Una vez que se descarga, pulsas en el botón de la rueda deseada y obtienes una combinación aleatoria. Ánimo: un gran descubrimiento está por llegar.

A veces no buscamos sorpresas del azar, sino combinaciones escritas difíciles de calcular: ahí está nuestro
generador de anagramas en español (gracias,
Montse). Introducimos nuestra frase y nos va dando de cien en cien combinaciones de las mismas letras en distintas posiciones: lo malo es buscar entre miles aquella que tenga algo de sentido. Pero la reducción del esfuerzo merece la pena.
¿Pero hay alguna máquina mejor? Sí, sin duda, la cabeza, y los
surrealistas la explotaron bien. La escritura automática sólo necesita una máquina (el cerebro) y un programa (la desinhibición 2.0) para funcionar a pleno rendimiento. Ponte y escribe, escribe, escribe... Lo curioso es que hasta los malos escritores vigilan su escritura, la piensan. La escritura automática te propone que escribas sin pensar, del tirón, ¿podrías? A ver si eres capaz.