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lunes, 16 de junio de 2008

Ya no hay jardines secretos para Juan Manuel González

Juan Manuel González ha fallecido. Balbina consternada nos traía hoy la noticia de la muerte de un poeta amigo, con el que había hablado pocos días antes, y que visitó nuestra Aula de Poesía en el año 2000. De aquel encuentro conservamos A contraluz, el cuaderno suyo que publicamos, y otros libros que nos regaló dedicados para la biblioteca, fruto de su trabajo también como crítico y profesor universitario.
Le recuerdo como hombre de una felicidad tranquila, preocupado por los gustos del público juvenil -decía haber seleccionado especialmente los poemas para los estudiantes a los que iba a dedicar su lectura- como no podía ser de otra manera en un profesor.
Estos días, ha sonado insistentemente su poema Guía para el jardín secreto, una y otra vez en los recitales y los ensayos de 10 años de poesía del Aula de Poesía Francisco de los Ríos. En los trabajos preparatorios, intentamos elegir versos o frases emblemáticas para el recital y una de las propuestas fue esta que cierra el anillo de su poema como una mano estrecha otra mano: "comienza el mundo en el lugar exacto donde tus manos guían mis manos".
En este poema Juan Manuel González habla de un jardín que probablemente ya no tenga secretos para él. No nos queda sino desear que ahora disfrute del lugar exacto del silencio.

GUÍA PARA EL JARDÍN SECRETO

COMIENZA el mundo
en el lugar exacto donde tus manos
guían mis manos.

Allí, donde la luz está prohibida,
donde crecen las raíces
del único jardín secreto ya posible,
donde la eternidad
se vuelve cicatriz que siempre aflora,
prieta, amoratada, verticalmente
alzada sobre los campos de la muerte.

Comienza el mundo
en el lugar del silencio
que acoge la dócil humedad del viento.

Donde yo no soy más que un vencejo huido
encostrado de orquídeas, de rizomas,
ciego por el brillo de los estanques sin lluvia,
inútil para las semillas y los frutales;
allí, donde el hambre se hunde
sin alcanzar la calma ni el fondo terso,
cóncavo y atardecido, de tu plata y acequia.

Comienza el mundo
allí, donde tus manos guían mis manos,
en el lugar exacto del silencio.






Mientras el poeta se retira a su jardín secreto, los demás podremos leer la eternidad de su obra.

1 comentario:

Antonio dijo...

No conocía la obra de este poeta. Creo que iba a participar como jurado en unos premios de poesía en Móstoles. Ahora será él quien se someta al juicio del tiempo, a la eterna lectura de sus versos a lo largo de generaciones venideras.

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