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miércoles, 16 de julio de 2008

Cubiertas de libros

¿Son las cubiertas un elemento importante en la difusión de un libro?

Vaya por delante que la cubierta de un libro es lo que el común llama portada (que en realidad es la página interior en que figuran los datos del libros). Sobre esta precisión léxica suelo avisar tanto en las ediciones que el alumnado realiza (libros autoeditados por los alumnos), como en las presentaciones de la biblioteca escolar (algo que puede verse en la presentación siguiente y en otras que uso).



La cuestión es preguntarse qué importancia tiene una cubierta, qué influencia tiene realmente en la lectura de un libro.
Probablemente, en cuanto se plantea el tema, todo el mundo podría decir su opinión porque no se puede negar: la cubierta orienta y a veces condiciona la decisión (en general, el aspecto físico del libro). Si uno es además de lector, profesor, sabrá que efectivamente, las cubiertas influyen notablemente en la decisión del alumno lector potencial.

No es una cuestión baladí. En la enseñanza insisto en que el alumnado se tome en serio la cubierta que va a dar a su libro. Es una faceta importante, como lo es (mucho más, claro que sí) el interior. Y ellos se lo toman en serio...tanto que realmente compiten por que su libro tenga un aspecto atractivo, como puede verse en algunos de los diseños que realizan (naturalmente con indicaciones sencillas y sin dar importancia a cuestiones de mercado).



Acerca de este tema, recomiendo la lectura de este artículo de Garry Smout. Presenta casos tanto de autores que se han preocupado personalmente del asunto, como de otros que creen que es una cuestión de mercadotecnia en la que no tienen que entrar. Lo más interesante viene cuando se plantea por qué las cubiertas deben diseñarse de forma distinta en cada país, concluyendo que cada nación constituye un mercado diferenciado, sobre todo por la lengua (se traduce el texto y se cambia la cubierta como una traducción de marketing), pero también por la cultura de consumo.
Y esta es la primera conclusión: las cubiertas constituyen una realidad consumista, reducen el libro a un producto sometido a un mercado concreto (nos guste o no). Por esa razón, las librerías virtuales basan su venta en reproducciones de la cubierta, como por otro lado hicieron y hacen las librerías convencionales de las que son metáfora en parte (como ya comentamos en otra ocasión).



Mosaicos como el anterior son comunes en presentaciones web de libros. Se trata en este caso de coverpop, que además puede presentar mosaicos de géneros y subgéneros concretos. Al pasar el ratón, agranda la cubierta para apreciar el título seleccionado.
Hay formas más isomorfas como las que ya comentamos a propósito de los expositores virtuales de libros. De hecho, el éxito indiscutible que tienen los expositores en las bibliotecas deriva en parte de la efectividad de la cubierta: una buena cubierta, llama la atención, concentra, resume y excita.



Por otra parte, las cubiertas constituyen una muestra -maravillosa, a veces- del diseño, un verdadero arte inteligente si se sabe hacer. Esta cubierta que sigue, de la Naranja mecánica (vista en Vecindad) del diseñador David Pelham, aparece en Smashing Magazine (véase una muestra de buenas cubiertas) como una de las mejores por su magnífica simplicidad.



Incluso hay sitios dedicados a este tipo de diseño, como Covers, donde pueden añadirse cubiertas y comentar las existentes.




Y no faltan cubiertas raras y curiosas, como estas de madera.



Las cubiertas pueden indicar género, colección, editorial, son importantes para todos, incluidos los niños, que se sienten atraidos por sus formas y colores, pueden ser indicio del precio, del asunto, de los lectores preferidos que persigue, del tiempo o el lugar en que se editó el libro...incluso del uso que ha tenido (según su deterioro)

El problema fundamental es la reducción que supone el diseño de una cubierta, que no puede reflejar de ninguna manera la compejidad del interior. Las estrategias de marketing generalmente reducen el libro a un género, a una fuerza temática y a un único público y en ello radica su grandeza y su miseria. ¿Se vendería hoy el Quijote con una estrategia de libro de humor?¿Debería Lolita venderse como libro erótico?¿qué cubierta debería llevar una biblia, o un corán, o una torah?¿qué cubierta sería adecuada hoy para Mi lucha de Hitler o para El capital de Marx y en qué países?

COTRACUBIERTA: ¿Y EL FUTURO QUÉ?¿DESAPARECERÁN LAS CUBIERTAS?

Una forma sencilla de evolucionar es la cubierta personalizada, algo que ya hacen algunas empresas con libros y cuadernos que se graban o se editan por demanda.
Y no os creais que todo acaba aquí. Las cubiertas podrían desaparecer. Dentro de poco, la cuestión no estará en las cubiertas, que serán más bien problemas de packaging (empaquetado), sino en el opening, el clip, el intro de los libros digitales. De eso hablaremos otro día, pero no lo olvidéis: el marketing editorial no ha hecho más que empezar.

2 comentarios:

Antonio dijo...

Hay libros que, para mí, son impensables con una cubierta distinta de la que tienen en mi biblioteca. Estoy pensando, por ejemplo, en Tiempo de silencio. No sé si la individualización en esto es un buen invento.

Montse dijo...

A veces explico a los niños que escojo un libro según las cosquillas que me hace en los dedos al tocarlo.
La cubierta, para mi, puede ser una de las fuentes de cosquillas.

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